Sacarle los dos filetes a un mero de unos dos kilos y medio aproximadamente y hacer con la cabeza y espinas un fumé. Los filetes pesarán alrededor de la mitad del peso del pescado; o sea unos 625 gramos cada uno, con lo que tendremos para cuatro raciones.
Precalentar el horno a 200ºC y meter los filetes de mero salpimentados, con la piel hacia abajo, en una bandeja de horno bien aceitada y tenerlos por espacio de quince minutos. Pasado el tiempo abrimos el horno y comprobamos el estado de cocción del pescado; si no estuviera aún, le damos unos minutos más de horno, pero no más de cinco.
Mientras el mero se hace dentro del horno pochamos ajos cortados en láminas, cebolla en juliana y patatas en rodajas finas en una sartén con un fondito de aceite de oliva, no mucha cantidad, más bien poco aceite. Dejamos que se haga a fuego lento y tapada la sartén, dándole vueltas al contenido de vez en cuando para que se haga todo por igual. Cuando tengamos las patatas tiernas salpimentamos el conjunto, le añadimos un tomate cortado a rodajas y sin piel, volvemos a tapar la sartén y dejamos que el tomate se ablande. Finalmente le ponemos un cacito del fumé hecho anteriormente y dejamos que se reduzca destapado hasta que se quede casi seco.
Cuando el mero salga del horno pasamos los filetes a la mesa de trabajo y le quitamos la piel; luego lo dividimos en cuatro trozos más o menos iguales.
Presentar poniendo en los platos de servir la guarnición de patatas en el fondo; y encima los filetes de mero sin la piel, distribuyendo proporcionalmente todo en cuatro platos.
NOTA: Normalmente los meros suelen pesar más de diez quilos y encontrar meros que pesen dos o tres quilos es difícil; no obstante, cuando pescan meros hembras suele ser más fácil encontrarlos y en el mercado de Huelva suelen llegar un par o tres de veces en el año; por lo que hay que estar atentos y aprovechar la ocasión. En cuanto a los machos, estos suelen ser más demandados y hay que solicitarlos por encargo a un pescadero de confianza.
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