Para dos raciones compraremos un robalo o lubina de unos 800 a 1000 gramos aproximadamente. Después de escamarlo y eviscerarlo le quitamos la cabeza y la cola que emplearemos para hacer una sopa. Nos quedaremos, pues, con el lomo y ventrecha, que cortaremos en rodajas de aproximadamente un centímetro y medio de espesor. Deberán salir seis rodajas entre uno y dos centímetros de grueso.
Preparar unos platos llanos y ponerle una base de pimientos del piquillo en tiras formando un enrejillado; luego meterlos en el horno que deberá estar a 100ºC de temperatura para mantenerlos calientes hasta el momento de ser utilizados.
Poner, ahora, una plancha al fuego y hacer las rodajas de robalo por las dos caras, poniéndole un poco de sal y aceite a cada una. Cuando las tengamos doradas por ambas caras (unos 7 minutos por cada una) ponerlas también un poco por la piel; es decir, de canto, para que la piel también se turre.
Una vez hechas pasarlas al plato y ponerle un poco de aceite de oliva por encima y otro poco de perejil picado y ya podemos servirlas.
NOTA: El robalo hecho de esta manera es la más exquisita de todas las posibles y la piel churruscada está hasta mejor que la carne, ¡que ya es decir!.
Deja un comentario