Naan con solomillo

 

Para cuatro personas necesitaremos dos solomillos de cerdo blanco, que les quitaremos el cordón y limpiaremos de grasas y de nervios. A continuación los lavamos bien bajo el chorro de agua del grifo y los secamos; los igualamos quitándoles los extremos y finalmente los cortamos en medallones de un centímetro de espesor.

Por otro lado, majamos en un mortero ajos, pimienta negra, cúrcuma, tomillo y pimentón dulce; le ponemos aceite y mezclamos bien. Impregnamos la carne de este adobo y la ponemos en un bol de cristal, tapándola con un film de cocina. La dejamos macerando toda la noche en el frigorífico. En el caso de no disponer de tiempo la dejaremos adobar durante cuatro horas como mínimo, dándole vueltas a la carne a las dos horas.

Mientras tenemos la carne macerando hacemos unos panes indios NAAN, según ya sabemos, pero poniéndole semillas de amapola antes de ser horneados; y cuando los tengamos hechos, es el momento de hacer la carne.

Para hacer la carne pondremos una plancha al fuego hasta que esté bien caliente y doraremos los medallones de solomillos por sus dos caras, dejándolos rosa en su interior. Cuando los saquemos de la plancha los repartiremos poniéndolos escalopados encima de los panes indio; y terminamos poniendo encima de cada filete un poco de sal negra del Himalaya para salarlos, que aún no lo hemos hecho.

NOTA: La razón de no salar los filetes hasta el final es porque, al ir adobados, si le ponemos sal los filetes acaban desangrándose, al ser la sal muy higroscópica.

 

 

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