Primero cogeremos los langostinos y los meteremos en agua hirviendo un minuto y los sacamos; no hace falta que el agua vuelva a hervir. Dejamos enfriar y procedemos a pelarlos, pero dejándoles las cabezas y el final de las colas. Reservarlos.
A continuación haremos una salsa marinera, a la que no le pondremos vino para suavizarla y en cambio le añadiremos curry para especiarla, así:
Poner a rehogar en una cacerola ajos y cebolla finamente picados. Incorporar la harina y mezclar. Sazonar y añadirle el caldo de pescado y una cucharadita de curry. Dejar reducir hasta consistencia de salsa.
Pasar ahora los langostinos así preparados por la plancha muy caliente con una gota de aceite, hasta dorarlos ligeramente por ambas partes.
Poner los langostinos en platos llanos, a razón de seis a ocho unidades por plato, según tamaño y salsearlos por la parte pelada.
Terminar con cordones de salsa a uno y otro lado de los langostinos y poner perejil picado solo por encima de la salsa.
Se comen cogiéndolos por la cola con una mano y con la otra desprendemos fácilmente la cabeza, que chuparemos para sacarle los jugos; luego nos llevaremos el langostino a la boca después de haberlo mojado en la salsa, desechando la parte final de la cola.
NOTA: El hecho de darle un cocido previo al langostino antes de pelarlo es porque si lo pelamos en crudo puede desprenderse con la cáscara el hígado, que es la parte más rica del langostino. En cambio, si le damos el cocido previo logramos con él fijar el hígado solidificándolo y luego pelar el langostino con más facilidad.
Este plato puede hacerse con cualquier pescado y es ideal con la merluza, a la que le podemos añadir de guarnición unos espárragos blancos.
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