Utilizaremos media docena de manitas de cordero para dos personas, las cuales las limpiamos bien enjuagándolas bajo el grifo con abundante agua, luego le damos un hervor y tiramos el agua. A continuación las volvemos a la olla (utilizaremos olla a presión) y las cubrimos de agua limpia. Le adicionamos media cebolla, una hoja de laurel, un hueso de jamón, unos dientes de ajos chafados, un poco de tomillo, un ramillete de perejil y sal. Cerramos la olla, la ponemos al fuego y cuando salga el vapor le damos veinte minutos.
Una vez hayan hervido el tiempo necesario destapamos la olla y sacamos las manitas, les quitamos y tiramos los huesos que se desprendan bien y las reservamos. Filtramos el caldo y lo reservamos también.
A continuación ponemos aceite en una cacerola o sartén al fuego y doramos unos ajos muy picados y media cebolla morada muy picada también. Cuando tengamos ambas cosas bien pochas le ponemos una cucharada de harina con otra más pequeña de pimentón picante y dejamos que refrían un poco; añadimos unos taquitos de jamón serrano y los rehogaremos brevemente.
Incorporamos ahora un chorreón de vino blanco, la carne de dos pimientos choriceros, un par de cucharadas de salsa de tomates y un par de cacitos del caldo reservado anteriormente. Mezclamos bien y lo dejaremos hervir a fuego suave unos diez a quince minutos pero; si al cabo de los cuales quedara la salsa muy reducida, añadiríamos un poco más de caldo.
Introducimos las manitas dentro de la salsa formada y cocinamos diez minutos más o hasta que la salsa reduzca y quede en su punto.
Dar el punto de sal a la salsa y ya están listas para servirlas, aunque estos platos suelen estar mejor de un día para otro.
Se pueden acompañar con unas patatas fritas a cuadraditos, con unos champiñones cortados en cuartos y salteados; o comerlas solas, con mucho pan, ya que este es un plato de los de «toma pan y moja», como ya sabemos.
Deja un comentario