Cortar las patatas en trozos regulares y cocerlas en agua con sal hasta que estén practicamente tiernas, luego sacarlas y escurrirlas. Reservarlas.
Limpiar bajo el chorro de agua del grifo los rebozuelos y luego trocearlos en dos o cuatro partes según tamaño.
Poner una sartén al fuego con un fondo de aceite de oliva y saltear los rebozuelos a fuego muy fuerte un par de minutos, luego añadir las patatas, poner un poco más de sal, pimienta negra recien molida, tomillo y orégano. Seguir salteando un par de minutos mas y ya está.
Servir inmediatamente pues este plato hay que comerlo muy caliente.
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